Mr. Trump

Vuelvo a escribir luego de una larga temporada sobre un tema que me preocupa sobremanera.

Mr. Trump

La llegada de Mr. Trump al poder confirma una de mis teorías favoritas: este señor ha llegado a presidente por las desigualdades creadas por la economía de mercado americana. Parte de la antigua clase media, quizás la menos educada, busca soluciones mágicas o diferentes.

Los políticos tradicionales, entre ellos nuestro querido y admirado Obama, tampoco han dado una solución, ni siquiera una esperanza, a una parte importantísima de la sociedad.  Viejas ciudades industriales abandonadas, degradadas, con habitantes obligados a marcharse.

¿es justa la deslocalización de producción? Evidentemente en España nos beneficiamos de ello en el pasado y seguramente la opinión pública hoy, mayoritariamente, tiene una opinión contraria (ejemplos  de SEAT fabricando en  República Checa.

La solución americana

Bien, los culpables de la pobreza de la rica sociedad americana son los pobres del sur, víctimas de toda clase de calificativos negativos. Nunca gente como el propio Trump u otros millonarios americanos.

Construyamos muros que nos separen de los pobres del sur, que no entren, eso sí sigamos exigiendo sus recursos naturales (es nuestro derecho pensamos) a cambio de sueldos en el mejor de los casos de supervivencia.

Debo reconocerle sí una cosa: no ha parado de cumplir sus promesas electorales para mi horror ¿y los políticos “sensatos”? ¿no son capaces de hacerlo?

Evolución de la lucha

Pussy Hat en lucha

Creo que una parte importante del cambio de paradigma capitalista que llegará con el reinado Trump será la resistencia en la calle.

No he vivido personalmente grandes manifestaciones globales, coordinadas, para exigir cambios en la sociedad.  Y creo que esta será la reacción natural a las políticas de Mr. Trump: millones de personas en la calle exigiendo, respondiendo, negándose al atropello y la falta de respeto.

Ha llegado el momento de salir de la crítica liviana, livianísima, comunicada a través de las redes sociales (Facebook es el paradigma de las opiniones políticas sin ninguna consecuencia) y poner el cuerpo en la calle, manifestándose como hicieron las organizadoras del Pussy Hat

Estemos atentos y dispuestos a luchar por los valores en los que creémos. No dejemos que otra vez decidan por nosotros ni por nuestros hijos.


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